Think Global, Act Local

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Hoy he leído la carta de una educadora social que acompañó a los adolescentes y jóvenes que estos días están en boca de todos.

Llevo días callada, este tema, que me da miedo hasta escribir pero que voy a teclear porque el silencio es el arma de los cobardes, el atentado en Barcelona y todo lo que se está hablando me ha dejado callada, no porque no tenga nada que decir, sino más bien porque he aprendido que mis palabras han de ser mejor que mi silencio.

He tenido que procesar la información y dejar que barbechara, hacerme una idea desde el carácter crítico que aprendí a lo largo de mis años de juventud, y no solamente repetir lo que ya se ha dicho hasta la saciedad. Crearme mi propia opinión y sacar las fuerzas para comentarla.

En mis redes sociales, desde las que soy muy activa, compartí dicha carta y se ha generado un coloquio en torno a la misma. Comparto con vosotros mi reflexión particular:

“Lamento el sentimiento de esta educadora social, y alabo su gesto para sacar a la luz lo que puede llegar a vivir de forma personal. Sin embargo, hace mas daño quien puede que quien quiere, y que se puedan aleccionar mentes de esa forma es un fracaso social, no sólo personal… Y retomando sus palabras “¿Qué estamos haciendo mal?”

El problema, como siempre, es un problema global, sistémico, del sistema. Lo veo cada día en diversos temas. Las crisis de identidad dejan una veta muy grande, vulnerabilidad y predisposición a la manipulación, porque es mejor sentirse de un grupo que no sentirse de ninguna parte. La aceptación de la diversidad como normalidad, el respeto, que no sólo tolerancia (que es asimétrica), y la puesta en marcha de nuestras energías en la dirección de la colaboración, la concordia y el entendimiento son labores que todos, como individuos, podemos llevar a cabo. No olvidemos que las sociedades no se hacen solas, y no son “entes” en sí mismos. Una vez alguien me dijo, “los países los hacen los ciudadanos” y qué razón tenía.

El asunto es social, la solución local.

Todos somos la sociedad, por eso el problema no es personal, habría que hacer una revisión y una toma de conciencia mayor, que no se quede en el suceso, esto va más allá, y después de dichas revisión y toma de conciencia, actuar.

Think global, act local.

Por último decir que el silencio perpetúa, que la culpabilidad y la vergüenza son armas legitimadas por aquellos que las utilizan en su beneficio; de todo rezo, credo, religión o ideología, y que los tabúes sólo ayudan a que este sistema perdure y se perpetúe… Si la culpabilidad y la vergüenza ganan, darán lugar al silencio, a ocultar, y a que siempre haya una veta por donde entrar a aquel dolor que no se muestra por vergüenza, por culpabilidad…”

Creo que todo parte siempre del mismo lugar, y que el cambio pasa por construir personas enteras, sanas… y siempre llego a la misma conclusión…

Desmontar lo oculto, no se puede cambiar lo que no se conoce, o peor, se conoce pero no se muestra porque lo creemos tan “malo” como para esconderlo…

Silencio, vergüenza y culpabilidad son malos aliados…

Procesos de auto-conocimiento, honestidad y perdón con uno mismo, mi solución.

Ahí lo dejo, que cada uno elabore sus propias conclusiones. Yo, como parte de esta sociedad, voy a ver cómo empleo mis energías en la dirección de aportar para construir personas sanas, completas, enteras…

Un abrazo a tod@s.

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